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300 años de la Real Academia de la Lengua.

“Limpia, fija y da esplendor”. Bajo este lema, hace trescientos años se redactaban los estatutos de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), impulsada por el Marqués de Villena y bendecida por Felipe V. Unos estatutos en los cuales se aprobaría también la composición del nuevo organismo: veinticuatro académicos, cada uno para una letra (mayúscula) del alfabeto.
Aquellos elegidos serían los encargados de trabajar en el Diccionario de Autoridades, “en concreto, se dedicaron a normalizar la lengua española y a compilar las palabras usadas por escritores a lo largo del tiempo. Por eso, cada uno de los términos recogidos llevaba una cita del autor que lo había utilizado y una referencia al texto donde aparecía mencionado”, tal y como recoge la revista Entrelíneas, aunque tan magna obra, con un total de 42.000 palabras definidas, no vería la luz hasta 1739, fecha en que se publica el sexto y último tomo.
Hoy día, el DRAE, como se conoce comúnmente al Diccionario de la RAE, es la obra de referencia más consultada y autorizada en nuestra lengua, pues recoge, no solo los términos validados en la lengua castellana, sino también otros americanismos, localismos, etcétera, y con una actualización constante, tanto del léxico como de la gramática o la ortografía.
Y por fin este año se celebrará un centenario como esta institución se merece, pues en el siglo XIX 1814 no estuvo para muchas alharacas, con un Fernando VII enfrentado a su máximo responsable, y en el XX, tal y como reconoce el actual director del organismo, José Manuel Blecua, “con la Primera Guerra Mundial a las puertas, tampoco era el momento de festejos”.
Así, tal y como recoge el Programa, publicado en su página web, entre los actos conmemorativos cabe destacar:
– Exposiciones.
– Concursos, como el Premio Borau-RAE de cortos cinematográficos o de Redacción.
– Cómicos de la Lengua.
– Publicaciones extraordinarias, como Documentos antillanos de los siglos xv-xvii o una edición facsímil del originario Diccionario de Autoridades.

Platero y yo. 1914-2014

marzo 21, 2014

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Platero es un burro pequeño, peludo, suave;
tan blando por fuera que se diría todo de algodón,
que no lleva huesos. Come de todo y los del pueblo
dicen que tiene acero.

 

Platero y yo se publicó en 1914. Este año celebramos pues el centenario del nacimiento de una de las obras más grandes de narrativa poética en lengua castellana.

A lo largo de su vida, en sus muchos apuntes, J.R. fue añadiendo pinceladas a Platero, y lo llamó: Platero revivido, Platero residente, Platero (sin el yo), Otra vida de Platero… Hasta quedarse con Primer Platero, Platero Mayor y Último Platero. Sin embargo, como bien se indica en la web de la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, “ni es un diario ni un libro autobiográfico, sino una selección de historias tomadas de un mismo ambiente real y escogidas entre los múltiples recuerdos del pasado”.

Para Juan Ramón Jiménez, este libro fue su Gioconda, siempre inconcluso, como su vida. A través de él, la vida del autor, su visión del mundo, de su pueblo; recuerdos y crítica social, lo didáctico y lo bello, pero, por encima de todo, la poesía.

Y no es un libro para niños, y nunca lo pretendió, aunque en su primera edición rezase sobre el título el pretendido nombre de una colección, “Biblioteca de Juventud” (no olvidemos que se trata de un libro que fue patrocinado por la Institución Libre de Enseñanza). De hecho, el mismo autor aclaraba, en una nota a modo de prólogo: «Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren».

Algunos lo califican de relato poético de poemas en prosa, pues puede leerse independientemente, pero todos juntos adquieren sentido para constituir una obra unificada.

La lírica se despliega entre adjetivos, metáforas, símbolos, depurando la palabra, afinando su dardo para dar, certero, como siempre, en el exacto centro del significado.

 

Giorgos Seferis

marzo 13, 2014

Giorgos Seferis

El 13 de marzo de 1900 nace Giorgos Seferis, poeta y diplomático griego, Premio Nobel de Literatura en 1963, el primero de su nacionalidad en lograrlo. Publicó sus primeros trabajos en la revista Nea Ghrammmata, donde también publicó sus primeros versos otro inmortal poeta griego, Odiseas Elytis.

Además obtuvo el doctorado Honoris Causa por las universidades de  Cambridge y Oxford.

Una pequeña muestra del talento de Giorgos Seferis:

 

El papel blanco duro espejo, de Solsticio de verano

El papel blanco duro espejo

sólo devuelve eso que fuiste.

El papel blanco habla con tu voz,

tu propia voz,

no aquella que te gusta,

tu música en la vida esa que derrochaste.

Puede que no vuelvas a ganar si lo deseas,

si te clavas a esa cosa indiferente

que te lanza atrás ahí dónde empezaste.

Viajaste, muchas lunas viste muchos soles,

tocaste muertos y vivos,

sentiste el dolor del bravo mozo

y el gemido de la mujer,

la amargura del niño inmaduro,

cuanto has sentido se derrumba sin sustento

si a éste vacío no te fías.

Quizás ahí encuentres cuanto creíste perdido,

el brote de la juventud,

el justo naufragio de la edad.

Tu vida en cuanto diste,

este vacío es cuanto diste,

el blanco papel.

 

charles-bukowski1.jpg.

Hoy se cumplen 20 años del fallecimiento del genial Charles Bukowski, el mayor exponente del llamado realismo sucio y uno de los grandes escritores norteamericanos del siglo XX. Bukowski era capaz de escribir de manera salvaje siendo delicado al mismo tiempo. Un escritor capaz de encontrar bellas melodías en el fondo de un cubo de basura.

En ArtGerust le hicimos nuestro pequeño homenaje a finales del año pasado con un certamen de microrrelato. La gente respondió masivamente y en las pocas semanas que duró el concurso se mandaron casi mil escritos de los cuales entraron a participar más de 700. Escritores y aficionados al viejo Buk. que saben que a veces del lado del marginado está la belleza.

En este enlace podéis leer los tres relatos que resultaron ganadores de dicho concurso, fue difícil, bastantes merecieron ganar, pero la elección refleja a la perfección el espíritu del homenajeado.

De dicho certamen, como hacemos habitualmente desde la editorial, publicamos una antología con los finalistas, en este caso fueron 150. Si os gusta Bukowski o tenéis pensado descubrirlo, no dudéis en dar una oportunidad a este libro, estamos seguros que os sorprenderá gratamente.

Mi objeción hacía la guerra no era lo de que tenía que matar a alguien o ser matado sin ningún sentido, el argumento clásico que difícilmente funcionaba. Lo que yo objetaba era que me negaran mi derecho a sentarme en un cuartucho, no pegar golpe, beber vino barato y volverme loco por mi cuenta y riesgo.”

Charles Bukowski

Giosuè Carducci

febrero 16, 2014

Giosuè Carducci

Tal día como hoy de 1907, fallecía el poeta italiano y Premio Nobel de Literatura en 1906, Giosuè Carducci.

Carducci es considerado por muchos el poeta italiano más importante e influyente de finales del siglo XIX, fue además el primer escritor en su país en lograr el Nobel. Muy polémico es su juventud, donde no dudó en utilizar sus escritos para enfrentarse al papado o la monarquía, fue con el paso del tiempo cuando serenó su fuerte carácter y estableció una relación con la reina Margarita con quien compartía muchos puntos de vista intelectuales.

La antología Odas Bárbaras recoge muchos de sus mejores poemas, un libro imprescindible para conocer la figura de este controvertido y extraordinario escritor.

Aquí os dejamos con dos de sus poemas más conocidos…

Preludio

Odio la usada poesía: al vulgo

los flancos cede, y sin temblor de anhelo,

y sin vibrar bajo habitual abrazo

tiéndese y duerme.

Dame la estrofa que el aplauso excite,

rítmico el pie con el compás del coro;

le cojo el ala cuando rauda vuela,

vuélvese y lucha.

Tal entre brazos de amador silvano

ninfa se tuerce en el Edón nevoso:

bellos encantos de su pecho entonces

saltan opresos.

Besos y gritos en la ardiente boca

mézclanse; ríe la marmórea frente

al sol, y en ondas los cabellos libres

tiemblan al aire.

 

La princesa de lamballe

Por la natal Saboya, enhiesta y fría,

ríos que lloran, gemebundo viento;

de hierros y furores sordo acento:

Madame de Lamballe en la Abadía.

              

Los cabellos, nó más -oro y argento-

cubren su desnudez sobre la vía;

y el cuerpo, tibio aún, palpa y espía

feroz sicario de mirar sangriento.

              

Fina la piel, del lirio la blancura

tiene el cuello, y un risa que perdura

agoniza en la dulce boca inerte.

              

Ojos marinos, bucles que despeina

el viento: Id al Temple ya la Reina

dadle los buenos-días de la muerte.

 

James Joyce

febrero 2, 2014

James Joyce

Estatua de James Joyce, 2 Earl St N, Dublin.

Tal día como hoy de 1882 nace James Joyce, un escritor imprescindible en la literatura del siglo XX. Autor de la inmortal novela Ulises, pocas cosas nuevas se pueden contar del genio irlandés, uno de los autores más imitados y renovadores de todo el siglo pasado.

Aunque la poesía no fue una faceta en la que destacara y son consideradas obras menores dentro del enorme significado que tiene Joyce en el mundo de las letras, hoy es un día tan bueno como cualquier otro para leer al maestro en cualquiera de sus formas…

Gas de un mechero

Damas y caballeros, estáis aquí reunidos
para oír por qué cielo y tierra se conmovieron
por culpa de las siniestras, negras artes
de un escritor irlandés en el extranjero.
Hace diez años que su libro me envió.
Más o menos lo leí unas cien veces,
de delante hacia atrás, de abajo a arriba,
a través de los dos extremos del telescopio.
Completo lo imprimí, hasta la mismísima última palabra.
pero gracias a la merced del Señor,
las tinieblas de mi mente se rasgaron,
y vi el intento repugnante del autor.
Pues un deber tengo hacia Irlanda:
su honor con mi mano guardo.
esta hermosa tierra que siempre envió
sus escritores y artistas el destierro,
y con espíritu típico de chanza irlandesa
a sus adalides traicionó uno a uno.
Fue el seco, mojado humor de Irlanda
el que cal viva arrojó a los ojos de Parnell;
son los cerebros irlandeses quienes de su destino
salvan el resquebrajedo barco del Obispo de Roma,
porque todo el mundo sabe que el Papa no puede
eructar sin el consentimiento de Billy Walsh.
Oh Irlanda, primera y sola querencia mía,
donde Cristo y César mano y guante son.
Oh hermosa tierra donde el trébol crece.
(Permitidme, señoras, que me suene).
No me importa un bledo deciros, para que me censuréis,
que publiqué los poemas de Mountainy Mutton,
y una comedia que escribió (seguro estoy
de que la leísteis) donde se habla de «Bastardo»,
«fornicador» y «ramera», y otra obra
sobre La Palabra y el Santo Pablo y de algunas
piernas femeninas que no puedo recordar,
todo ello escrito por Moore, caballero genuino,
que vive del diez por ciento de su heredad
he impreso libros místicos por docenas:
el libro de recetas de Coussins, aunque
(y os ruego que me perdonéis) sobre el verso diré
que envidia daría a vuestros traseros el no haberlos
escrito: El folklore del Norte y del Sur
por Gregory, La de la Boca Dorada publiqué:
tristes, tontos, solemnes poetas imprimí:
Patrick, cómo-se-llama-Colm: al ilustre
John Milicent Synge, quien el espíritu eleva
sobre angélica ala con la muda del trotamundos,
quien como hato la robó de la bolsa de viaje
de un director de Maunsel. Pero la cruz
y raya trazo sobre ese condenado sujeto
que por aquí anduvo, vestido de amarillo austriaco,
declamando italiano que O’Leary Curtis
y John Wyse Power pagaban por horas,
quien escribió sobre Dublín, sucia, amada, de tal
forma que ningún impresor, por muy africano,
de tan negro que sea, podría tolerarlo.
¡Mierda y cebollas! ¿Pensasteis que imprimiría
el nombre del monumento a Wellington,
el de Sydney Parade, y el del tranvía de Sandymount,
el de la pastelería de Downes, el del jamón
de William? ¡Maldito sea si así lo hago! iQue al fuego
me condene! ¡Hablar sobre los 
Irish Names of Places!.
Me maravilla pensar, y sobre mi alma lo juro
el que el autor olvidara mencionar el Curly’s Hole.
No, señoras, mi imprenta no tomará parte
en un libelo tan basto sobre la Madrastra Erin.
Piedad tengo del pobre, por ello tomé
a un escocés pelirrojo para que vigile mi libro.
iEscocia, pobre hermana! Su destino es derrumbarse;
más Estuardos que vender ya no encuentra
Delicada es mi conciencia como seda china:
mi corazón tan suave como el requesón.
Colm puede deciros que hice una rebaja
de cien libras sobre el presupuesto
que le di para imprimir su Irish Review.
Amo a mi país, ¡por los arenques que lo amo!
Quisiera que ver pudierais las lágrimas
que sollozo al pensar en el barco, en el tren
de los emigrantes. Por tal causa para todo el mundo
publico esta guía de ferrocarriles tan ilegible.
A la puertas de mi imprenta la pobre,
digna prostituta, juega cada noche a la lucha libre
con su británico artillero de calzones ajustados, y el extranjero
el don de la locuacidad aprende
de la borracha, desaliñada, ramera Dublín.
¿Quién fue el que dijo, «No resistid al mal»?.
Ese libro quemaré, aunque el diablo me lleve.
Cantaré un salmo mientras veo cómo se incendia,
y las cenizas guardaré en un ánfora.
Penitencia haré con vientos y gemidos,
de hinojos, sobre mis canillas. La próxima
cuaresma me desnudaré las penitentes
nalgas al aire, y gimoteando, junto a la imprenta
confesaré mi espantoso pecado.
Mi capataz irlandés, de Bannockburn,
hundirá la mano derecha en la urna,
y firmará con pulgar reverente una equis,
Memento homo sobre mi culo.

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