Archivo de la categoría ‘Escolástica’

Un cerdo es un cerdo

Lunes, 31 de Mayo de 2010

Ando leyendo, entre otras muchas cosas, la recopilación de escritos sobre religión de G. K. Chesterton. Por qué soy católico ha sido publicado en 2009 por la editorial El buey mudo.

En ella, el propio Chesterton comenta dos de sus frases favoritas y que resumen muy bien su conversión al catolicismo y su visión de éste -y también de la filosofía tomista- como la religión -y la filosofía- verdadera.

“Filetes y cerveza” y “Un cerdo es un cerdo”.

La segunda frase explica lo siguiente: un granjero arisco y un portavoz de las ciencias económicas. El economista explica los misterios y secretos del mercado al granjero. El valor del cerdo sube y baja, e incluso afirma que, en algunos momentos, es mejor dos cerdos que tres. Ya que un cerdo no es necesariamente un cerdo. Es otra cosa. Sin embargo, el sentido común del granjero, le hace repetir, obstinadamente, “un cerdo es un cerdo“.

(more…)

El arte de la discusión

Domingo, 31 de Enero de 2010
Santo Tomás de Aquino (1225 - 1274)

Santo Tomás de Aquino (1225 - 1274)

Como bien sabían nuestros clásicos medievales, maestros, sin parangón en la historia, en el noble arte de la discusión, discutir es el más alto grado de racionalidad que puede mostrar un hombre. Por dos sencillas razones:

1) Discutir de verdad, requiere un gran esfuerzo y análisis lógico para entender, examinar y diseccionar los argumentos del otro, para poder contraatacaros.

2) Discutir, en realidad no vale para nada. Es un simple ejercicio lógico, en el que el hombre por medio de frases encabalga argumentos que reafirman lo que ya creía previamente, es decir, que ya tenía razón. Nunca se ha dado el caso que a alguien que cree firmemente en algo y lo pone a discusión, se le convenza de lo contrario. Y eso es lo increíble del discutir humano, que es lo más elevado y lo más inútil, es más, de elevado es inútil, e incluso que de inútil es elevado, como la filosofía, que en esencia es discusión.

(more…)

Gustavo Bueno y el mundo

Martes, 10 de Febrero de 2009

Gustavo Bueno, filósofo español

Si hay algo que separa verdaderamente a un erudito, de un estudiante de filosofía, de un profesor de filosofía, de un filólogo, de un “filosofillo” -como llamaba Schopenhauer a los hegelianos-, de un Filósofo -así, con mayúsculas- es la originalidad en el apartado creativo de este último, y también, por supuesto, su capacidad de analizar la realidad en la que vive, y no perderse en embelesamientos pseudometafísicos o en endemoniadas disquisiciones eruditas o filológicas que en realidad nunca trascenderán de la Academia.

(more…)