Archivo de la categoría ‘Modernidad’

De los políticos o sobre la prohibición de los toros

Jueves, 29 de Julio de 2010

José Tomás, el torero más importante de los últimos años, en la Monumental de Barcelona en 2009

En estos días hemos vivido otro de esos momentos que demuestran que la España en que vivimos lleva en la necedad desde, al menos, la llegada de los borbones allá por 1700.

Los políticos, esos seres mendaces nacidos por y para gloria de su voluntad de poder, han decidido prohibir los toros en Cataluña, escudándose, como siempre, en supuestas «buenas causas» ya sea la Libertad, la Democracia, el Derecho, y, en este caso, el Derecho de los Animales.

Yo no soy taurino, no voy a los toros. Eso no me hace mejor. Probablemente me hace peor. El Arte más complejo del mundo, el más sublime, es ininteligible para mí, lo cual me hace ser un ignorante. Pero como no me gusta regodearme en lo que no entiendo, como hacen los necios, no pido la prohibición, sino que en algún momento de mi vida sea capaz de entenderlos, al igual que deseo tener una Fe que se me escapa.

Habría que entrar en varias categorías complejas para desarbolar por completo los argumentos antitaurinos. Como la categoría metafísca de «Derecho de los Animales», la que aplican sin ningún tipo de rubor ni cortapisas, la de «sufriento», la de «modernidad» frente a barbarie «tradicional» e incluso aquello que dicen algunos catalanistas que una decisión como ésta «acerca a Cataluña más a Europa y la aleja de España», lo cual no deja de ser demencial.

También los taurinos, en su desesperado intento por mantener la cordura, han esgrimido argumentos un tanto absurdos como el «prohibido prohibir». Todo régimen político -no diré de libertades porque considerar un sistema político, cual sea, un régimen de libertades, es, cuanto menos, una cursilada- se basa en un sistema de prohibiciones y castigos. Según el cariz del régimen de turno, lo castigos serán de un tipo u otro variando la frecuencia y las razones. Si estuviera prohibido prohibir, viviriamos en una dictadura tan atroz, la que lo prohibe todo al amparo de la libertad, que es, simplemente, impensable.

Si uno se lee la Declaración universal de los derechos del animal, de 1977, se da cuenta de lo que -hasta que punto- le gusta al político moderno inventarse papeles para mantener su estatus de mantenido universal y encima que se lo tengamos que agradecer ya que busca el «Bien».

En un mundo como el actual, donde el animal no es más que un depósito de proteínas para el ser humano, y una industria se encarga de la crianza -¡y en qué condiciones!-, muerte, despiece, empaquetamiento, congelado, distribución y venta de estas proteínas animales, es curioso ver a un grupo de humanos tremendamente preocupados -los antitaurinos- por un Arte donde el animal, en lugar de ser considerado un depósito de proteínas, es considerando un tótem brutal y prodigioso -que simboliza al varón- que se enfrenta a un ser humano, vestido de mujer y que torea a la fiera-semental que le embiste. Todo un cortejo danzado. Hombre y Mujer, Toro y Torero. Sutilezas que un político, y más cuando éste es tan humanitario que sintonizaba con bandas terroristas con varios muertos a sus espaldas como Tierra Lliure, nunca llegará a comprender.

Hablan de un «sufrimiento» animal que no es tenido en cuenta cuando se habla del animal como depósito de proteínas. Se habla de «modernidad» frente a «barbarie tradicional», lo cual presupone que imponer tu criterio lógico implica algún tipo de barrera historicista entre un «antes» y un «después», lo que siendo sinceros con nuestra propia lengua, no se llama «modernidad» sino «totalitarismo», o más exacto; «esquizofrenia megalómana».

Se habla, también, del acercamiento, con esta decisión, entre Cataluña y Europa y alejamiento de España. Habría que preguntarse a qué se refieren. Claro está que no a una cercanía geográfica, porque ésa sigue siendo la misma. Si se refieren a una cercanía política, habría que estudiar entonces si Francia, y sus toros, pertenecen o no a Europa, y si se refieren a una afinidad metafísica, habría que preguntarse si es que Europa, como concepto político existe, o no es más que una pura invención burocrática de estos sofístas, o políticos, que al amparo de lo «que es bueno» y «lo que no» para los ciudadanos, nos masacran para que podamos estarles agradecidos. Además, este pretendido alejamiento de España demuestra la verdadera razón de esta prohibición: Cataluña ha decidido no ser parte de España, prohibiendo un Arte. Al igual que Stalin prohibió todo tipo de arte no autóctono de la Revolución, existiendo solo el arte del realismo socialista, el Parlamento Catalán ha decido prohibir todo lo que no pertenezca a la Revolución Independentista que andan preparando. Se dice que quien no conoce la historia está obligado a repetirla. En este caso, esto no es cierto. Éstos conocen la historia, pero son malos y vengativos. Por eso quieren repetirla.

Ortega y Marañón

Jueves, 15 de Julio de 2010

De izquierda a derecha, Antonio Machado, Gregorio Marañón, Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala

El siglo XX fue un siglo cargado de luces y sombras, donde, quizás, el hombre llegó más alto -al menos en el sentido físico, pisando la Luna- y también alcanzó lo más bajo, tanto física como metafísicamente -la muerte humana matemáticamente programada en los campos de exterminio nazis y soviéticos-.

Sin embargo, como en toda civilización decadente, previa a la llegada del nihilismo más absoluto -la actualidad- el siglo XX está plagado de figuras grandiosas, figuras que personalizan la capacidad del ser humano de crear, de hacer cosas. Sin duda, dos de estás figuras son los españoles José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón. ¿Por qué los cito? Porque una noticia de hoy nos alegra el día a aquellos que impregnados de una realidad que mueve al pesimismo, nos oponemos frontalmente a éste, y creemos que la alegría y el optimismo tienen que ser las señas del verdadero sabio. El optimismo reflexivo no el optimismo de los imbéciles.

Las dos instituciones que perpetúan el legado de tan excelsas y relevantes figuras, han decidido fusionarse y crear una única entidad: Fundación Ortega-Marañón. Es la primera vez, sin duda, que en España se fusionan dos fundaciones de tanta proyección en el ámbito cultural.

La fundación se encuentra en Madrid, en el Instituto Ortega. Se conservarán ambos espacios físicos.

La amistad entre ambos no es la razón de está fusión institucional. El verdadero quid lo resume el nieto del filósofo, Varela Ortega: «No es uno más uno, sino sumamos cuatro, aunque esta no es la mejor recomendación para nuestros ministros de Hacienda hoy en día. Gregorio Marañón era un adelantado para el mundo de su época; José Ortega era un filósofo de la vida y de la historia. Aquí cabemos todos, desde la ciencia como cultura. Se trata de una unión fácil, razonable, natural de nuestros dos titulares, que tuvieron una amistad íntima».

Unión del humanismo con la ciencia, de la filosofía con la medicina, de Don Ortega y Don Gregorio.

Alegrémonos, pues, estamos de enhorabuena.

Pueden visitar su página web en http://www.ortegaygasset.edu/

El arte de la discusión

Domingo, 31 de Enero de 2010
Santo Tomás de Aquino (1225 - 1274)

Santo Tomás de Aquino (1225 - 1274)

Como bien sabían nuestros clásicos medievales, maestros, sin parangón en la historia, en el noble arte de la discusión, discutir es el más alto grado de racionalidad que puede mostrar un hombre. Por dos sencillas razones:

1) Discutir de verdad, requiere un gran esfuerzo y análisis lógico para entender, examinar y diseccionar los argumentos del otro, para poder contraatacaros.

2) Discutir, en realidad no vale para nada. Es un simple ejercicio lógico, en el que el hombre por medio de frases encabalga argumentos que reafirman lo que ya creía previamente, es decir, que ya tenía razón. Nunca se ha dado el caso que a alguien que cree firmemente en algo y lo pone a discusión, se le convenza de lo contrario. Y eso es lo increíble del discutir humano, que es lo más elevado y lo más inútil, es más, de elevado es inútil, e incluso que de inútil es elevado, como la filosofía, que en esencia es discusión.

(more…)

Kant, la Ilustración y la dichosa mayoría de edad

Viernes, 13 de Febrero de 2009

Manuel Kant (1724-1804)

Si hay algún texto citado hasta la extenuación, tanto por profesores, por políticos, como por periodistas, incluso algunos de ellos preparados -me refiero a los periodistas no a los políticos-, como por hombres de todo tipo y valía, es el texto en el que Manuel Kant (1724-1804) habla de qué es la Ilustración llamado ¿Qué es Ilustración? de 1784. El texto, para los despistados que aún no lo conozcan, empieza así: “La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la Ilustración”. Si quieren leer el texto completo pulsen aquí.

(more…)

Creyentes “versus” ateos “made in” siglo XXI

Sábado, 31 de Enero de 2009

Los autobuses teológicos centran la atención de los medios

Si hay algo que caracterice realmente al ser humano es su estupidez y no su razón, y si hay algo que realmente caracterice a los tiempos en los que nos ha tocado vivir es que la estupidez, no solo no se intenta disimular, sino que se presume de ella, y si se sacan unos cuantos euros por el camino mejor que mejor.

(more…)