Lenguaje y mundo: Aristóteles y el Principio de No-Contradicción 2 (V)

Seguimos con las segunda parte. Si les interesa puden leer la primera pulsando aquí.
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Aristóteles, después, establece una analogía entre los axiomas matemáticos y el estudio de la entidad.
No todo principio es un axioma. La diferencia es que éste es un punto de partida necesario, universal y evidente, nunca jamás inducido mientras que hay principios que sí son inducidos.
La ciencia es deducida a través de estos principios, mientras que la sofía es noús, es decir, pura intelección más episteme, esto es, deducción. La metafísica, pues, es eso; noús más episteme. Aunque en otros sitios la define como aporética y en otros que es la ciencia que se busca.
Lo que sí está claro es su objeto: se ocupa de lo que es en tanto que es. Es decir, se ocupa del objeto en su totalidad, a diferencia de las ciencias particulares que seccionan el objeto en diferentes campos para su estudio pormenorizado.
La ciencia se ocupa de conocer las causas; lo que no se ocupa de las causas es otra cosa, pero no ciencia. Si conoces sus causas conoces algo. Si conoces las causas de lo que es en tanto que es conoces lo que es en tanto que es. Por tanto habrá que preguntarse por los axiomas de lo es en tanto que es.
El que se hace esta pregunta es el filósofo y no otro (p.ej. los físicos). El físico cree explicar todo lo que es; pero para Aristóteles no todo lo que es, es natural; hay algo no-natural, ya que no se mueve (Dios como motor inmóvil que causa el movimiento y es, por definición, incausado), y si hay algo fuera de lo natural, la física, en tanto en cuanto se encarga de lo natural, ya no puede ser ciencia primera. Debe haber una ciencia que de cuenta tanto de lo natural como de lo no-natural; y esa ciencia sí será la primera. Ésta no es otra que la metafísica.
Debe haber algo que responda a ese ser algo; y ese algo debe ser un principio que impide la contradicción consigo mismo. Este principio además es aún más apodíctico que los de las matemáticas. Es «el principio más fuerte de todos» (Metafísica, Libro IV, III, 1005b 10-15). Es el Principio de no-contradicción (PNC).
Los filósofos se sirven de estos principios para estudiar lo que es, mientras que el científico los usa para sus fines particulares. Es decir, y teniendo la vista más arriba, la sofía y la episteme se distinguen en esto; mientras la primera se encargará de estudiar el PNC la segunda solamente lo usa. No hace una reflexión previa sobre él; lo utiliza y punto; es más, en cuanto ejerce su labor, lo tiene implícito, pues si no, dicha labor sería imposible por contradictoria. Cualquiera que quiera conocer una cosa debe conocer necesariamente el PNC; es una regla del juego sin la cual no hay juego; es una conditio sine qua non; por tanto, no es un principio innato sino que es estructura de nuestro conocer. Es el andamiaje (Gerüst) de nuestra propia existencia.
Para rematar un poco todo este complicado tema y las consecuencias del mismo, recomiendo dar un repaso a mi artículo «De por qué los políticos no dicen con sentido».
Etiquetas: Aristóteles, fisicos, gerüst, Metafísica, PNC, Principio de No-Contradicción