Chesterton y Santo Tomás
Domingo, 14 de Febrero de 2010Hasta donde hemos perdido la creencia, hemos perdido la razón. Ambos tienen la misma condición autoritaria y primaria. Ambas constituyen métodos de prueba que, a su vez, no admiten ser probados. Y en el acto de aniquilar la idea de la autoridad divina, damos al traste con aquella autoridad humana de que no podemos dispensarnos ni aún para decir que dos y dos son cuatro.
Gilbert Keith Chesterton, 1874-1936
Acabo de terminar uno de esos libros que te dejan la boca de dos maneras: uno, con un regusto amargo porque te gustaría que fuera un libro inagotable -aunque en realidad, como todos los buenos libros, es inagotable aunque su número de páginas sea finito- y dos, boquiabierto por la maestría con el que está narrado.
El gran G. K. Chesterton en menos de 250 páginas nos expone la vida de Santo Tomás de Aquino, el filósofo más influyente junto con Platón, Aristóteles, San Agustín, Kant y Hegel de la historia de la humanidad, lo que su obra supone al pensamiento y al mundo occidental, frente a la cultura orientalizante de la Nada -esto es, de la Muerte frente a la Vida- lo que supuso en su contexto, y como colofón final, el enfretamiento entre el agustino Martín Lutero y el aristotélico Aquinate, todo ello con un crítica a la modernidad sin paliativos, en la que Chesterton es un maestro como pocos.
Mientras lo iba leyendo iba pensando en cómo hacer este blog y qué iba a poner o cómo iba a resumir este libro. ¿Destacaría la crítica al luteranismo nihilista per se? ¿Destacaría la feroz defensa tomista al más puro sentido común? ¿Tomás frente Agustín? ¿Platón frente a Aristóteles? ¿Muerte o Vida? ¿El Hombre y el mundo o el Mundo y el hombre?




