“Soy católico y no puedo suicidarme, pero planeo beber hasta morir”. Jack Kerouac.
Es un hecho contrastado que el sentido común suele ir acompañado de adicciones (no necesariamente a la inversa).
Os he traido una colección de fotografías que ha recopilado la revista Life de algunos de los mejores autores politoxicómanos de la historia de la literatura´.
En este primer párrafo debería ir una disertación sobre los videojuegos como forma de arte pero os la ahorraré pasando directamente a recomendaros “Every day the same dream”.
Un día cualquiera en la ofi
Esta pequeña pieza en flash, obra del artista Paolo Pedercini, nos introduce en una metáfora de manual sobre la alienación del ser humano. El hecho de presentársenos de manera interactiva (antes lo hemos visto incluso como argumento para la venta de yogures) añade un grado extra a la reflexión cuando nos lleva a preguntarnos si “esto” resulta excesivamente aburrido para un juego pero no para el mundo real.
Además de por lo desasosegante de la reflexión, el juego engancha por una estética deliciosa (deudora de los dibujos animados de los 60’s), una banda sonora perfectamente integrada (el autor llega a definir el juego como un video musical interactivo) y un uso de la cámara mínimo pero impecable (los cambios del tamaño de plano al dirigirnos a nuestro cubículo, la interacción con la hoja…).
Según acompañemos al protagonista hacia su trágico y predecible destino, el juego nos reta continuamente a buscar quiebros argumentales que nos ayuden a escapar de la entropía. Y ojito, no os limitéis a jugarlo una vez, porque el laberinto oculta una salida.
Podéis disfrutar de EDTSD y el resto de juegos de Pedercini desde AQUÍ (no requieren instalación).
Un negro que acude a un hospital keniata con una flecha clavada en la cabeza. No se puede explicar lo que va de siglo con menos palabras.
La agencia de noticias Reuters ha elaboradouna galería con las 100 imágenes que ellos consideran más representativas de la última década (desde un punto de vista fotoperiodístico). ¿Mi recomendación? Que os pongáis un disco de los Monkees y paséis un rato viéndolas.
Fue en 2004 cuando John Dullaghan culminó un trabajo de más de 7 años recopilando vídeos, entrevistas a conocidos y diverso material relacionado con Bukowski y estrenó el documental “Born into this”. En él encontraréis momentos tan remarcables como ver al autor echándose a llorar mientras lee su poema “La ducha”, y podréis cerrarle la boca a quienes afirman que Bono y Sean Penn no son dos rematados gilipollas.
Desde hace no demasiado, “Born into this” anda corriendo por los verdes pastos de internet con subtítulos en castellano. También hay una versión despiezada en youtube, pero a mí se me ve desincronizada.
Siempre fue el cine español un cine de putas buenas, pobres bien vestidos y guardias con su corazoncito, de corruptos de derechas e intelectuales de izquierdas.
Joan Ripollès Iranzo
La foto está muy pillada por los pelos, pero no me negaréis que tiene su gracia
Mucho divertido el fanzine “Mussolini saludaba de película” en el que algo más de 12 firmas de la ¿contracultura? aprovechan para soltarle unas cuantas collejas desde diversos frentes a la cosa del cine. Por lo visto tienen otro en el que le dan lo suyo a la literatura y al que también le pegaré un vistazo.
Te lo puedes leer online desde AQUÍ.
La cosa tiene pinta de ser terreno abonado para el gafapastismo, pero no deja de ser cierto que la estética Polaroid tiene la suficiente fuerza y personalidad para merecer perpetuarse.
El tema empezó el año pasado, cuando el mítico fabricante holandés dejó de producir película instantánea. Desde entonces, los aficionados se han visto entregados a un viacrucis de tienda en tienda buscando algún resto de película olvidado en el almacén o alguna caja amarilleada en el mostrador. Lo peor es que parecía inevitable que los futuros creadores no pudiesen volver a experimentar con ésta técnica por la que han pasado en algún momento la práctica totalidad de los grandes (y pequeños) artistas actuales, o peor aún, que lo hiciesen a través de algún tipo de sucedáneo digital.
La idea nos la venden como un proyecto romántico con el nombre de “The Impossible Project”, por la frase que inmortalizó el propio creador de la película instantánea Edwin Land: “No emprendas un proyecto hasta que sea manifiestamente importante y casi imposible”. A pesar de lo rimbombante del asunto, la cuestión no es otra que volver a fabricar este tipo de película (en el proyecto, capitaneado por Florian Kaps, están implicados ex ejecutivos y empleados de Polaroid). Supongo que un grupo de gente han tirado de calculadora inspirados en el éxito de la Lomografía y sus cámaras de plásticos vendidas a 30 €, y al hacer cuentas la cosa les sale. De hecho, me juego mi blando culo a que poco después de que el “Imposible Project” sea una realidad, veremos cómo los fabricantes compran alguna vieja cadena de montaje rusa y se ponen a despachar cámaras. Kaps ha afirmado que “nuestra intención es producir y vender el año que viene un millón de películas, la demanda según nuestros cálculos y los originales de Polaroid es de 10 millones de carretes anuales”. Se estima que el precio de cada carrete de 10 instantaneas será de 20 €, así que hagan cuentas.
Se dice tanto en tantos lados sobre el desaparecido Jackson que no quería añadir mi pegotito de mierda. Me ha hecho cambiar de idea la emisión la semana pasada del lamentable documental “Viviendo con Michael Jackson”. Lamentable por lo tendencioso del bodrio y por ese tufo a periodismo de investigación de todo a 100 sustentado en un lenguaje tan directo como infantiloide. Una perfecta creación de laboratorio destinada a encandilar a peluqueras de barrio.
Uno de mis ejemplos favorito es este:
MJ: Lo que más me gusta del mundo son las batallas con globos de agua.
Bashir: ¿Eso es lo que más te gusta del mundo? ¿Más que el sexo?
La mayor parte de las superestrellas pop no son más que experimentos de mercadotecnia. Madonna por poner un ejemplo, además de cantante, bailarina y show-woman, se vende a sí misma como una generadora de tendencias. En realidad Madonna, como magistralmente la definió una amiga, no ha sido nunca otra cosa más que un grillo cebollero. Un grillo cebollero que puso su coño peludo en el lugar adecuado en el momento justo.
Aquí Madonna, aquí su coño, aquí unos amigos
Michael ha sido galáctico desde antes de que se inventara el marketing. Tenía una voz prodigiosa, fue un bailarín al que imitaron y admiraron los mejores coreógrafos, tenía un sentido estético revolucionario (que desgraciadamente le sirvió de poco con su nariz y el resto de su cara) y ha sido uno de los mejores compositores de música pop de la historia.
Aun así “Viviendo con Michael Jackson” alcanzó de lleno la fibra sensible de ese selecto público compuesto por amas de casa y trabajadores de polígono industrial que gustan de señalar con el dedo al que es distinto a ellos o a los tipos con los que se codean a diario en el bar de la esquina. El mayor mérito del que han sido capaces es de replicar en al menos tres ocasiones consecutivas un ADN que debió escurrirse por la taza del vater y aun así se atreven a partirse el culo de una de las figuras más relevantes de la cultura del siglo XXI. Y es que “Viviendo con Michael Jackson” realiza revelaciones tan estremecedoras como que a Michael Jackson le gustaba subirse a los árboles, que se ponía fino, fino, que como muchos otros supermillonarios se dejaba una pasta en gilipolleces tirando a horteras, o que se había dejado una cara que muchos no querrían ni como culo.
Tras su estreno, Michael produjo un documental a modo de réplica en el que incluyó gran cantidad de grabaciones familiares y que en mi opinión resulta mucho más interesante. Aquí os dejo el primer corte, y tras el salto, el resto de fragmentos que componen el documental completo. El último se trata del “Viviendo con Michael Jackson” por si alguno tiene ganas de conocerlo de primera mano.
El tipo que podéis ver sobre estas lineas es Steve Ballmer, jerifalte de Microsoft. Como podréis apreciar, es muy dado a las astracanadas. Hace poco he podido ver un montaje audiovisual del que es protagonista y que pertenece al documental “Surplus: Terrorized into being consumers” (en un par de días os cuento que me ha parecido).
El video es una pequeña obra de arte que dice mucho de donde estamos y hacia donde vamos (y de la clase de farlopa que me gustaría conseguir para mí):