Desde el primer disco de “El compromiso”, con el que conocí a Javier de Torres, cargo con la sensación fatalista que me ha acompañado durante todos sus trabajos de que ese será el último disco del artista madrileño. En contra de mis errados pronósticos basados en nada, Javier lleva ya como media docena de los mejores discos pop de los últimos años.
Desde hace unos días se puede escuchar su nuevo trabajo, “Las Grandes Ambiciones”. Se trata de un disco menos rockero que los anteriores, donde se han sustituido las guitarras eléctricas por arreglos orquestales, pero que a pesar de ello sigue sonando a Javier de manera inconfundible. Por supuesto, sus letras siguen siendo de lo mejorcito escrito en lengua castellana.
En este primer párrafo debería ir una disertación sobre los videojuegos como forma de arte pero os la ahorraré pasando directamente a recomendaros “Every day the same dream”.
Un día cualquiera en la ofi
Esta pequeña pieza en flash, obra del artista Paolo Pedercini, nos introduce en una metáfora de manual sobre la alienación del ser humano. El hecho de presentársenos de manera interactiva (antes lo hemos visto incluso como argumento para la venta de yogures) añade un grado extra a la reflexión cuando nos lleva a preguntarnos si “esto” resulta excesivamente aburrido para un juego pero no para el mundo real.
Además de por lo desasosegante de la reflexión, el juego engancha por una estética deliciosa (deudora de los dibujos animados de los 60’s), una banda sonora perfectamente integrada (el autor llega a definir el juego como un video musical interactivo) y un uso de la cámara mínimo pero impecable (los cambios del tamaño de plano al dirigirnos a nuestro cubículo, la interacción con la hoja…).
Según acompañemos al protagonista hacia su trágico y predecible destino, el juego nos reta continuamente a buscar quiebros argumentales que nos ayuden a escapar de la entropía. Y ojito, no os limitéis a jugarlo una vez, porque el laberinto oculta una salida.
Podéis disfrutar de EDTSD y el resto de juegos de Pedercini desde AQUÍ (no requieren instalación).
1.- Kick-Ass estará basada en el comic de Mark Millar y Romita Jr (por el momento inédito en España). En él, Dave es un chaval de instituto que inspirado por los comics de superhéroes decide convertirse en uno. Tal y como pasaría en la realidad, Dave no para de llevarse palizas y puñaladas, su doble vida hace pensar a sus compañeros de clase que se saca un dinero extra como chapero y el amor de su vida decide adoptarle como “su mejor amigo gay”. Pero sus correrías como vigilante consiguen inspirar a otros que seguirán sus pasos.
La adaptación al celuloide ha corrido a cargo de Matthew Vaughn y la protagonizan Aaron Johnson, Chloe Moretz, Christopher Mintz-Plasse, Lyndsy Fonseca, Mark Strong y Nicolas Cage.
2.-
“Hoy, ha ido mi mujer a tirar la basura, cuando ha vuelto tras cerca de media hora, me ha dicho que se ha encontrado con una vecina y ha estado hablando. El problema es que las medias que llevaba puestas tenían una carrera en la pierna izquierda. Ahora la tienen en la derecha”.
Así de entrañables y navideñas son las crónicas que llenan “¡Asco de vida!” una web imprescindible desde YA donde la realidad más pesimista supera la ficción más chusca.
3.-
Menos de quince días restan para la salida de “End Times”, el nuevo disco de Eels. Los más impacientes, podéis buscar un anticipo en el Myspace de la banda.
Ilustración de la portada a cargo de Adrian Tomine
4.-
“El impacto de una bala de cañón de a veinticuatro libras es como introducir una mano en el vientre abierto de un lobo moribundo: mientras experimentas el calor de las vísceras aún húmedas, caes en la cuenta de que cuando el animal se revuelva por última vez, de la dentellada no te libra nadie”.
Estas son las primeras líneas de “Mediohombre”, la última novela de Alber Vázquez donde asistiremos al enfrentamiento entre Blas de Lezo y un reducido grupo de 300 hombres y 6 naves contra los 30000 efectivos y 200 barcos de las tropas inglesas.
Puedes echarle un vistazo al primer capítulo ACÁ o comprarlo ACUYÁ.
5.- Jody Hill es la mente más fresca de la actual comedia americana. “The foot fist way” resultó antológica, “Observe and report” contenía una inquietante trascendencia en su aparentemente inocente despiporre y ahora su serie para televisión “Eastbound & Down” ha conseguido robarme mi pequeño y negro corazoncito gracias al fantabuloso personaje interpretado por Danny McBride. Kenny Powers es una prototípica superestrella paleta de beisbol venida a menos, que se ve obligada a abandonar una vida de lujo y excesos por una vida de profesor de instituto y excesos.
Lo de “The Lost Fingers” viene por el par de dedos que al guitarrista Django Reinhardt se le achicharraron en el incendio de su chabola. El trío canadiense monta su repertorio sobre el mismo tipo de sonido optimista y luminoso que la primera gran figura europea del jazz (Reinhardt era gitano de origen francés, dos de las cosas más chungas que se pueden ser en esta vida) convirtió en seña de identidad.
Sus versiones imposibles como el “Pump Up the Jam” de Technotronics a lo Gypsy Jazz son para darles de comer a parte: cojonudas para despertar un sábado por la mañana con café y magdalenas o para escuchar en un ascensor.
Quienes sufráis el infortunio de vivir en Madrid podréis disfrutar, como premio de consolación por no habernos llevado las olimpiadas, de su actuación el 23 de Octubre en la sala “El Junco” (Plaza de Santa Bárbara).
“Esa mirada que diriges a ese tío la quiero para mí. Quiero ser ese tío en vez de ser yo” Eels “That look you give that guy”
Mr. E, la cabeza pensante tras el sonido de Eels, tiene pinta de ser un tío rarito pero de los de mal rollo. Uno siempre sueña con tomarse una cerveza junto a sus ídolos, pero con un gafapasta barbudo la cosa cambia. Mejor limitarse a disfrutar de su último disco “Hombre Lobo”, y a los que os vaya el tema, también de su autobiografía “Things the grandchildren should know”.
A los que os gusten los datos chorras, seguro que disfrutaréis como cochinos revolcandose en un lodazal al saber que Mr. E es hijo de Hugh Everett III, el físico que teorizó sobre la existencia de universos paralelos para dar respuesta a diversas incógnitas científicas.
Os copypasteo unas declaraciones del artista para el País sobre los temas de “Hombre Lobo” y os dejo con una de sus últimas canciones:
“Son como 12 sketches en los que un personaje intenta convencer a su objeto de deseo de que él es su hombre. Intenta diferentes aproximaciones y cada una tiene una canción. A veces es amable, otras intenta aparentar que es cool. No es un disco sobre conseguir a la chica, es un disco sobre intentar conseguir a la chica. Al final no sabemos qué es lo que funciona”.
El maratón de hoy es un clásico que se practica a diario en todo el mundo. Y mis cinco elegidas han sido:
Noche 1: “Dr No”
Más que por ser realmente de mis preferidas, el primer capítulo de cualquier saga se hace imprescindible. De empleado de una funeraria y participante en concursos de belleza, Connery pasó a convertirse en uno de los iconos más reconocibles del siglo XX. El coctel era imbatible: acción, tías buenas, lujo y localizaciones exóticas.
Noche 2: “Moonraker”
De pequeño fui Mooreista convencido. Luego me pase al lado Connery y últimamente estoy volviendo a mis orígenes. Las descacharrantes y desenfadadas interpretaciones de Roger Moore, tan fuera de lugar, convierten cualquiera de sus películas en un ejercicio de surrealismo a la altura de “El Prisionero”.
En Moonraker contamos con Tiburón, uno de los mejores villanos de la historia del cine que protagoniza una de las más estremecedoras secuencias de acción de la serie en un combate en el exterior de un avión en vuelo (aunque ahora los dobles y los chromas dan un poco de risa). La película se gestó a la sombra del éxito de Star Wars por lo que se metió con calzador a Bond en una movida espacial súper bizarra. Un cúmulo de decisiones erróneas que dieron por ciencia infusa uno de los Bond más entretenidos.
Noche 3: “Nunca digas nunca jamás”
Solo ha habido una tía que esté más buena que Kim Basinger en “9 semanas y media”, y esa ha sido la Basinger en “Nunca digas nunca jamás”.
La película nace con un lío sobre la propiedad del personaje (en realidad es un remake de Thunderball, cuyos derechos de la novela no pertenecían exclusivamente a Ian Fleming) que hace que el film no sea producida por Eon, lo que la convierte en el segundo Bond “no oficial” (el primero fue la primera versión de “Casino Royale”). Tras haber abandonado la serie en “Diamantes para la eternidad” y afirmar que nunca volvería a interpretar a 007, Connery realiza una soberbia deconstrucción del personaje. Además tenemos a Irvin “El Imperio Contraataca” Kersner en la dirección, a Klaus Maria Brandauer y Barbara Carrera de malos, y un cameo de Rowan Atkinson.
Noche 4: “Licencia para matar”
Creo que soy el único al que le gustó Timothy Dalton como agente secreto. Según los más puristas seguidores del personaje, su interpretación fue la más cercana al agente tal y como aparecía en las novelas de Fleming. Dalton construyó un James Bond a la medida de los años 90 permitiéndole afrontar emociones más humanas y mundanas que las de sus precursores.
En ésta se enfrenta a traficantes de coca y sectarios. Las veces de lugarteniente del malo las hace Benicio del Toro en uno de sus primeros papeles.
Noche 5: “Casino Royale”
Quien nos lo iba a decir… Ninguno dábamos dos duros por el encofrador rumano interpretando a un doble cero y “Casino Royale” ha terminado siendo una de las mejores películas de toda la saga. En un principio James Bond fue todo un referente del cine de acción. La aparición de nuevos héroes como los interpretados por Swarzenneger, Van Damme y compañía, pero sobre todo la interpretación cercana a un ideal homosexual de Pierce Brosnan, habían relegado al agente secreto a un segundo plano del que parecía difícil escapar. Una pena que todos los buenos méritos de “Casino Royale” se hayan ido por el desagüe con una sola película más (la mareante y soporífera “Quantum of Solace”).
Ah, y el temazo de Chriss Cornell es cojonudo. Aquí os lo dejo en directo:
A principios de los 80´s, el director y guionista John Hughes reinventa las películas adolescentes con el film “16 velas”. Jóvenes estilosos y verborreicos, normalmente outsiders enamorados, son los protagonistas de estas cintas. En el año 85 en un artículo del Newyorker, se acuña el término “Brat pack” (atajo de mocosos) como paradodia del “Rat Pack” de Sinatra y compañía para denominar a los jóvenes actores que solían protagonizar estas cintas.
Atendiendo a las reglas más puristas de la cosmología “Brat pack”, para que una película pertenezca a éste género debe contar con al menos dos actores “Brat Pack”. Para serlo, tienes que haber aparecido en “St. Elmo, punto de encuentro” o el “Club de los cinco”, lo que convierte a estos jóvenes en un selecto grupo compuesto únicamente por Emilio Estevez, Rob Lowe, Andrew McCarthy, Anthony Michael Hall, Demi Moore, Judd Nelson, Molly Ringwald, Ally Sheedy y Mary Winningham.
Ajustándonos a éstas normas, os he preparado para la semana que viene una maratón de cine Brat Pack. Ahí va:
Noche 1: ST. ELMO, PUNTO DE ENCUENTRO. Catedral del cine Brat Pack, una historia coral tirando a ñoña de un grupo de amigos que se enfrentan de manera más o menos traumática a su paso a la edad y responsabilidades adultas.
Noche 2: REBELDES.
Si algo distingue a ésta del resto de obras Brat pack, es que se trata de un peliculón. El duo creativo que se formó entre la escritora Susan E. Hinton y Francis Ford Coppolla dio como fruto ésta gran película y la aun más grande “La ley de la calle”. En Rebeldes encontramos además de a los “bratpackers” Emilio Estevez y Rob Lowe, al resto de rostros que se comerían los 90´s con patatas: Patrick Swayze, Tom Cruise, C. Thomas Howell, Ralph “Karate-Kid” Macchico, y Mat Dillon (además de un papelito de Tom Waits). Imprescindible. En los 90´s tuvo una continuación en forma de teleserie de las que te hacen querer arrancarte los ojos.
Noche 3: CLASS.
Class cuenta con el dudoso honor de estar protagonizada por los dos peores actores de ésta generación: Rob Lowe y Andrew Mc Carthy. Rob fue el número uno indiscutible en las portadas de la Super Pop durante su reinado, que finalizó abruptamente gracias a un video que se hizo público y en el que aparecía trajinándose a una menor (si hubiera sido en la época del youtube, todas las adolescentes habrían forrado con él sus discos duros). Mc Carthy, hijo del célebre Kevin Mc Carthy (“La invasión de los ladrones de cuerpos”), es sin lugar a dudas el actor más inexpresivo que haya filmado cámara alguna. Para hacerle sombra hay que estar muerto (muy muerto) o estar hecho de contrachapado.
En la peli, se petaba a la madura pero potente Jacqueline Bisset.
Noche 4: EL CLUB DE LOS 5. Para los amantes del género, “El club de los 5” es como la Meca. Hay que ir a visitarla al menos una vez al año. Es la gran obra maestra de John Hughes. Son muchos sus méritos, pero seguramente los más destacados sean contar con el tema “Don´t you forget about me” de Simple Minds en su banda sonora, y la interpretación inolvidable que Judd Nelson hizo del personaje John Bender.
Noche 5: LA CHICA DE ROSA.
Molly Ringwall se ganó el título de novia de América siendo la musa indiscutible del Brat pack. Su rostro ha quedado perennemente ligado a este cine y “La chica de rosa” es un ejemplo perfecto de película bratpacker en la que puedes encontrar absolutamente todos los tópicos del género. En lugar del trailer os pongo su tema principal a cargo de los Psychedelic Furs.
Se dice tanto en tantos lados sobre el desaparecido Jackson que no quería añadir mi pegotito de mierda. Me ha hecho cambiar de idea la emisión la semana pasada del lamentable documental “Viviendo con Michael Jackson”. Lamentable por lo tendencioso del bodrio y por ese tufo a periodismo de investigación de todo a 100 sustentado en un lenguaje tan directo como infantiloide. Una perfecta creación de laboratorio destinada a encandilar a peluqueras de barrio.
Uno de mis ejemplos favorito es este:
MJ: Lo que más me gusta del mundo son las batallas con globos de agua.
Bashir: ¿Eso es lo que más te gusta del mundo? ¿Más que el sexo?
La mayor parte de las superestrellas pop no son más que experimentos de mercadotecnia. Madonna por poner un ejemplo, además de cantante, bailarina y show-woman, se vende a sí misma como una generadora de tendencias. En realidad Madonna, como magistralmente la definió una amiga, no ha sido nunca otra cosa más que un grillo cebollero. Un grillo cebollero que puso su coño peludo en el lugar adecuado en el momento justo.
Aquí Madonna, aquí su coño, aquí unos amigos
Michael ha sido galáctico desde antes de que se inventara el marketing. Tenía una voz prodigiosa, fue un bailarín al que imitaron y admiraron los mejores coreógrafos, tenía un sentido estético revolucionario (que desgraciadamente le sirvió de poco con su nariz y el resto de su cara) y ha sido uno de los mejores compositores de música pop de la historia.
Aun así “Viviendo con Michael Jackson” alcanzó de lleno la fibra sensible de ese selecto público compuesto por amas de casa y trabajadores de polígono industrial que gustan de señalar con el dedo al que es distinto a ellos o a los tipos con los que se codean a diario en el bar de la esquina. El mayor mérito del que han sido capaces es de replicar en al menos tres ocasiones consecutivas un ADN que debió escurrirse por la taza del vater y aun así se atreven a partirse el culo de una de las figuras más relevantes de la cultura del siglo XXI. Y es que “Viviendo con Michael Jackson” realiza revelaciones tan estremecedoras como que a Michael Jackson le gustaba subirse a los árboles, que se ponía fino, fino, que como muchos otros supermillonarios se dejaba una pasta en gilipolleces tirando a horteras, o que se había dejado una cara que muchos no querrían ni como culo.
Tras su estreno, Michael produjo un documental a modo de réplica en el que incluyó gran cantidad de grabaciones familiares y que en mi opinión resulta mucho más interesante. Aquí os dejo el primer corte, y tras el salto, el resto de fragmentos que componen el documental completo. El último se trata del “Viviendo con Michael Jackson” por si alguno tiene ganas de conocerlo de primera mano.
El tipo que podéis ver sobre estas lineas es Steve Ballmer, jerifalte de Microsoft. Como podréis apreciar, es muy dado a las astracanadas. Hace poco he podido ver un montaje audiovisual del que es protagonista y que pertenece al documental “Surplus: Terrorized into being consumers” (en un par de días os cuento que me ha parecido).
El video es una pequeña obra de arte que dice mucho de donde estamos y hacia donde vamos (y de la clase de farlopa que me gustaría conseguir para mí):