Los hijos de puta de Rockstar lo volvieron a conseguir. Con una tonelada de títulos de la saga a sus espaldas, “La balada de Tony el Gay” viene a demostrar que la fórmula de Grand Theft Auto sigue fresca y con una pegada demoledora. Han conseguido una ciudad tan viva que uno tiene la sensación de formar parte de un sistema de juego en el que la meta ya no consiste en descubrir al asesino/ salvar a la princesa / hundir la megacorporación lo antes posible, sino en buscar actividades por la ciudad para alargar lo más posible la experiencia de juego y alejar todo lo que se pueda la secuencia de créditos final. En lugar de echarle horas para alcanzar un objetivo, las echamos tratando de mantenernos equidistantes al mismo. Una vez finalizado el juego, seguramente habremos pasado tanto tiempo bailando en la pista, saliendo a emborracharnos con los colegas y haciendo el cafre sin ningún objetivo por la ciudad, que siguiendo las misiones de la trama principal.
Luis y Tony de punta en blanco.
En “La balada de Tony el Gay” nos metemos en la piel de un portorriqueño que regenta junto a su socio homosexual dos de los clubs de moda de Liberty City. La historia está salpicada por el clásico conglomerado de referencias pulp que suelen inundar la franquicia, pero en este caso se hacen más evidentes de lo habitual las similitudes con “Atrapado por su pasado” de De Palma (a la que ya hizo numerosos guiños la saga en GTA3 Vice City). Al igual que el personaje que en su día interpretase Pacino, Luis López trata de mantenerse al margen de una vida de crimen que le hizo dar con sus huesos en la cárcel. Sus intentos de ganarse honradamente la vida como empresario se ven continuamente saboteados por sus antiguos colegas de tropelías y por su socio y amigo Tony, al que empieza a írsele la hoya a causa de las drogas y que sin ninguna experiencia en los bajos fondos se ha visto inmerso en un mundo de gansters.
El juego se puede adquirir online desde la plataforma Xbox Live, o en soporte físico acompañado del también imprescindible “Lost and Damned”.
Para quienes no tengáis una Xbox 360 (única plataforma desde donde se puede jugar), podéis echaros unas partidas al GTA Chinatown Wars para Nintendo DS (y muy pronto para PSP). La experiencia de juego no tiene nada que ver, pero resulta igualmente un pasatiempo más que recomendable.
Ya es definitivo: Lost & Damned, la expansión del universo GTAIV exclusiva de Xbox360, es cojonuda. De hecho, si no fuera por los ingresos millonarios que me proporciona Artgerust por estos artículos, ahora mismo estaría cabalgando sobre algún motarrón apuntando a los transeúntes con mi recortada.
De todas formas me voy a apoyar sobre un artículo publicado en Gameplayer para quitarme el encargo de encima lo más rápido posible y poder volver cuanto antes a sembrar el caos en las calles de Liberty City.
La cosa viene a cuento de una escena de Lost & Damned en la que uno de los personajes masculinos aparece con un desnudo integral y una herramienta más que considerable (comparándola con la vuestra, no con la mía). Me quedé pensando si sería la primera tranca que veía en un videojuego no porno y casualmente descubro que en Gameplayer se han currado un listado con las 22 escenas subidas de tono más memorables de los videojuegos.
Como soy consciente de que mis lectores son tíos ocupados para los que el tiempo es un maní, os lo he reducido a mis 5 imprescindibles:
La tranca en cuestión.
Toda la secuencia está dirigida con una coreografía clásica de las que impiden enseñar más de la cuenta, para impactar al espectador y regodearse con “la cosa” de Mr. Stubbs sin ningún pudor hacia el final del video.
Mueve tu mouse.
Farenheit es uno de los mejores juegos de la pasada generación y un imprescindible con el que tienes una cuenta pendiente si no lo jugaste en su momento. De hecho, el nuevo juego que prepara Quantic Dream (Hard Rain) es una de las pocas razones que me tientan hacia la compra de una PS3.
Pero a lo que íbamos en lo que a folleteo se refiere, el juego incluía una escenita subida de tono en la que había que mover el ratón murmurando eso de “sí, ooh, nenaaa…”. No quiero ni pensar en lo que habríamos tenido que hacer de haber aparecido en los tiempos de Wii.
Trempage.
La heterosexualidad de gran parte de los adolescentes de los 80´s se vio comprometida con los desnudos integrales que sufría el monstruo protagonista de la recreativa Rampage al revertir a su forma humanoide. Quienes queráis masturbaros rápido, podéis avanzar el video hasta el final.
Café cargadito.
Repite la saga GTA, en esta ocasión con el minijuego Hot Cofee. En el capítulo dedicado a la ciudad de San Andreas, podías flirtear con una serie de chatis y si te lo currabas bien, finiquitar la faena en su casa. Lo que sucedía entre aquellas cuatro paredes quedaba a la imaginación del jugador, hasta que se descubrió una fisura en el código que permitía convertir en jugable las interioridades de la pareja. Rockstar (la empresa desarrolladora) dijo que ellos no querían, que se les había colado, que tal… Sí, sí, ya…
Larry se lo monta en Hollywood.
El follardo digital por excelencia siempre ha sido el bueno de Larry y su traje de perdedor. Si lo que te ponen son los píxeles, no puedo evitar recomendarte cualquiera de sus entregas (o mejor aun, un buen neurólogo).
Dentro de nada (concretamente el 17 de Febrero), los poseedores de una Xbox360 podremos disfrutar del contenido descargable exclusivo para GTAIV por el que Microsoft pagó a Rockstar la friolera de 50 millones de dólares. Este contenido tendrá que ser adquirido online (previo pago de los 20$ que cuesta) y utilizará la ciudad, físicas, texturas, etc, del disco del GTAIV original que deberás tener en la unidad lectora para disfrutar de ésta nueva aventura. Esta expansión, llamada “Lost and Damned”, contará con una historia y personajes completamente nuevos.
¿Será por aquí por donde vayan los tiros en un futuro? No me refiero al tema de las descargas de pago, micro-transacciones y demás, que están a la orden del día, sino al hecho de utilizar un juego ya realizado como base de otro. Del mismo modo que actualmente numerosas empresas en lugar de desarrollar todas las herramientas para sus juegos desde cero las licencian de terceros (en la presente generación nos hemos cansado ya de que todos los juegos tenga ese aspecto estandarizado que impone el motor gráfico Unreal Engine 3), ¿sería descabellado pensar que en un futuro más o menos cercano se licencien ciudades completamente desarrolladas? Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes y que más trabajo de programación debió dar en el GTAIV, fue el preciosismo y detalle con el que fue creada la ciudad de Liberty City y sus ciudadanos, que siempre parecían estar embarcados en alguna tediosa tarea. Así que, ¿por qué desperdiciar todo ese material pudiendo ambientar en ese extenso mapeado otro montón de historias con el consiguiente ahorro de recursos para las compañías que esto conllevaría? Y más aún y dejándonos llevar por los sueños del game 2.0 que juegos como Little Big Planet nos han hecho vislumbrar, ¿qué pasa si dejamos que los usuarios compren la ciudad para ser ellos quienes generen sus propias aventuras de vampiros, tiros, superhéroes o lo que les rote?