Ayer vi Star Trek y ha superado mis espectativas (que tampoco es que fuesen muy altas). La peli está llena de detalles que encantarán a los fans de la saga (como la elección del actor protagonista, un tío que da casi tanta grima como el Kirk original), pero lo que más me ha gustado ha sido el giro argumental que les ha permitido seguir siendo fieles a la saga original y a la vez pasarse a la torera todo lo acontecido hasta el momento de cara a futuras secuelas, quitándose así de un plumazo la lacra con la que parten todas las precuelas, el hecho de conocer el futuro de los protagonistas (eso de “tranqui que no va a morir, todavía debe enfrentarse a los Klingon”). ¿Lo peor…? La forma de dirigir las secuencias de acción de Abrams, que con tanto cambio de plano y tanto movimiento de cámara consigue que la mitad del aforo sufra ataques epilépticos; parecido a aquellos dibujos de Picachu que dejaron gilipollas a media generación de japos.
Hazte con todas
