Zapatero, Bob Dylan y el Jefe Seattle
Dic 20, 2009 Drogas, Folk, Rock
«Seamos leales con nuestro pueblos, con nuestros compatriotas. Tenemos que lograr unir el mundo para salvar la tierra, nuestra tierra. Nuestra tierra, en la que viven pobres, demasiados pobres, y ricos, demasiados ricos. La tierra no pertenece a nadie. Salvo al viento».
Así finalizó Zapatero su discurso a propósito del cambio climático en la cumbre de Copenhague. Y yo escuchándole, patidifuso ante una maestría oratoria que hubiera mantenido en su tartamudez al mismísimo Demóstenes, quise buscar las raíces de tan honda alocución.
Y cómo no, busqué en dos fuentes, porque yo, mísero de mi, no tengo muchas de búsqueda posible: 1) La música. 2) Las clases sobre el Jefe indio Seattle del profe fumado de turno que nos soltaba las peroratas en clase de filosofía y ética.
Solo un hombre así, con dos hijas góticas, además de adolescentes, era capaz de admirar tanto al Jefe Seattle.
Así que indagué en la obra bobdylaniana y aparte de admitir que su voz es un cruce entre un gato castrado y la del gran Georgie Dann, recordé algo de una canción del viejo Bob que decía algo del viento. Una tal Blowin’ in the Wind (Soplando en el viento) que decía algo así:
¿Cuántos caminos tiene que andar un hombre
antes de que le llaméis hombre?
¿Cuántos mares tiene que surcar
la paloma blanca
antes de poder descansar en la arena?
Sí, ¿y cuánto tiempo tienen que volar
las balas de cañón
antes de que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío,
está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.
Como véis la metáfora zapateril del viento puede que venga de esta canción icono del folk y de la música protesta de los años 60. Lo que no me figuraba es que la figura de la paloma blanca, tan citada por todos nuestros músicos liberticidas, esto es, El Fary, Los Calis, Los Chunguitos, Los Chichos… también tuviera sus inicios en esta canción.
¿Qué decir del Jefe Seattle? Por lo visto, como nuestra querida Ana Rosa Quintana, y supongo que también el Zapa, su famosa carta al gobernador Isaac I. Stevens también fue creada por un «negro» y él solo se dedicó a transmitirla. Para citarle:
«El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados».
Sin duda, ZP también se dejó influir por el Jefe Seattle. Podéis leer todo el discuso que el jefe indio no escribió pulsando en este enlace y así veis las similitudes. Como vemos, rastreando la oratoria de nuestro presidente, se encuentran grandes referentes.
Y para finalizar la famosa canción en la que Georgie Dann canta a lo Bob Dylan:
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